Por Robert Royal
El fallecido novelista católico estadounidense Walker Percy observó una vez que la visión contemporánea del ser humano es la de un cerebro conectado a un par de «genitales» (el término exacto que utilizó es un poco subido de tono para este sitio). Parece que no hay nada entre medias para nosotros. C. S. Lewis, otro gran escritor cristiano, nos llamó «hombres sin pecho». Otras cosas que antes nos hacían humanos —sabiduría, valentía, autodisciplina, sacrificio, lealtad, y sobre todo el amor (todo su espectro, no solo el sexo)— apenas tienen ya nombre entre nosotros.
La semana pasada, por ejemplo, asistimos a dos dramas cómicos en la capital de la única superpotencia mundial. Naturalmente, involucraban sexo. Abogados argumentaron ante nuestro Tribunal Supremo que las chicas «trans» (es decir, chicos) tienen el «derecho» a jugar en deportes…
Autor: The Catholic Thing
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