Las llamadas lágrimas emocionales se producen en respuesta a estímulos intensos. Así surge el llanto motivado por la tristeza o por la alegría. Dicen los científicos que este tipo de lágrimas tiene una composición química algo diferente a las lágrimas basales, que son las que constantemente lubrican nuestros ojos.
La comprensión moderna de las lágrimas es, en cierto sentido, unidimensional, pues está anclada en el sentimiento. En la antigüedad el enfoque era distinto, más objetivo. Cuando Eneas recordaba la sangre derramada en Troya evocaba las lágrimas de las cosas, que reconocen sin ilusiones que este mundo está roto.
Erik Varden, obispo y escritor noruego, en su reciente libro Heridas que sanan (Madrid 2025) vincula estas lágrimas de la Eneida con el llanto de Jesús que precede a la…
Autor: Guillermo Juan Morado
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