La parábola de los viñadores homicidas no habla solo de un rechazo antiguo a los profetas. Habla de la tentación permanente de tratar como propiedad aquello que hemos recibido: la fe, el poder, la tierra, una familia, un cargo, el dinero o incluso la Iglesia. Jesús recuerda que somos cuidadores de una viña, no sus dueños.
Autor: Luis Javier Moxó Soto
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