Por Randall Smith
Desde los tiempos de Platón, los filósofos han hablado de las propiedades “trascendentales” del ser: propiedades que todo ente posee, como la Verdad, la Bondad y la Belleza. Algo que podemos aprender de esta lista es que la verdad es un bien.
Nadie quiere que le mientan. Queremos pan; queremos la verdad. Incluso podemos querer la verdad más de lo que queremos pan. La verdad es deseable, como la belleza. La verdad nos mueve del mismo modo que la belleza. Somos felices cuando obtenemos la respuesta correcta en matemáticas o cuando descubrimos cómo resolver un problema. Pero también nos sentimos atraídos por cosas que parecen verdaderas y no lo son. Estos son bienes ilusorios. Perseguirlos es como correr tras un espejismo de agua en el desierto.
Los cristianos creen que la fuente última de la verdad es Dios, puesto que Él es la fuente última de todo ser,…
Autor: The Catholic Thing
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