Roma, orgullosa de sus legiones, sus fronteras y sus dioses públicos, nunca imaginó que la amenaza más profunda surgiría no de los bárbaros, sino de un pequeño grupo de hombres y mujeres que se negaban a sacrificar un puñado de incienso. La correspondencia entre Plinio el Joven y Trajano lo revela con claridad: el Estado romano no comprendía a los cristianos, pero le inquietaba su obstinación. Ese rechazo a renunciar a Cristo —no por terquedad política, sino por convicción espiritual— era algo que ni la jurisprudencia ni la tradición pagana podían digerir.
Roma toleraba casi cualquier culto… salvo aquel que exigía exclusividad. El cristianismo no era solo una religión exótica: era un desmentido vivo del politeísmo imperial. Y lo que comienza como sospecha jurídica pronto se convierte en acusación moral: incesto, canibalismo, obscenidad. El viejo recurso de…
Autor: INFOVATICANA
7 pasos para una parroquia: de tener «consumidores de sacramentos» a multiplicar los discípulos
«Id y bautizad y haced discípulos», pedía Jesús. Las parroquias, bautizar, bautizan. Bautizan a cualquier bebé que les lleven. Pero ¿hacen discípulos? Un discípulo es alguien que tiene una relación…
La Iglesia al fin de los tiempos
Artículo realizado por el Padre Emmanuel André X. El Advenimiento del Juez Supremo Vano es intentar precisar la hora en que tendrá lugar el segundo advenimiento de Nuestro Señor,siendo como es…
Consejos para una llevar una vida Cristiana
Llevar una vida Cristiana que agrade a Nuestro Creador y a Nuestra Madre, no es difícil, y menos aburrida, como muchos pueden creer. Sin embargo, necesita dedicación. No basta con…



















