La fiesta nacional de Francia, el 14 de julio, conmemora dos importantes acontecimientos revolucionarios: la simbólica toma de la Bastilla (1789) que marca el fin de la monarquía absoluta y, la Fiesta de la Federación (1790), signo de la unión de la nación francesa. Dicho día es celebrado con bombo y platillo, no solo en el país galo sino en varias otras ciudades, como el inicio de la liberación del “pueblo” frente a la “tiranía” sostenida por el trono y el altar. Muchos desconocen que, en realidad, dicho movimiento dirigió una cruenta y feroz persecución contra los católicos. Pues la revolución que, bajo el lema Libertad, igualdad y fraternidad, prometiese construir el paraíso en la tierra, sembró, con sus terribles crímenes y encarnizadas batallas, el caos, la violencia y el terror.
La revolución (dirigida en su mayoría por nobles, intelectuales y…
Autor: Angélica Barragán
El mundo necesita discípulos católicos contraculturales
¿Qué hay de ti y de mí? ¿Has muerto al pecado? ¿Vives para Dios? ¿Persigues la santidad? ¿Estás rezando íntimamente todos los días? ¿Proclamas el Evangelio? Estas son algunas de…
La Nueva Era, una secta de cuidado
El reiki y la Nueva Era (New Age), se han extendido cada vez más por la sociedad buscando el bienestar físico y mental que producen. Conoce todos los detalles y…
Jacinta Marto, la pastorcita que nos enseña el valor del sacrificio
El 20 de febrero se cumplió el centésimo aniversario de la muerte de Santa Jacinta Marto, la pastorcilla de Fátima fallecida en Lisboa con sólo diez años. Todos conocemos la …



















