«¿Qué ofreceré al Señor por todos sus beneficios? Alzaré la copa de la salvación y ofreceré un sacrificio de acción de gracias», canta el salmista. Con estas palabras, la liturgia introduce los ritos del Ofertorio, momento en el que la Iglesia comienza a expresar visiblemente lo que ya ha confesado con la fe: que la Misa es un sacrificio. Tras haber considerado en el capítulo anterior el sentido teológico del Ofertorio, este episodio de Claves — FSSP se detiene en los gestos y oraciones mediante los cuales el sacerdote realiza la ofrenda del pan y del vino, anticipando sacramentalmente el Sacrificio de la Cruz.
La ofrenda del pan: hostia destinada al sacrificio
El primer gesto del Ofertorio es la ofrenda del pan. Una vez retirado el velo del cáliz, el sacerdote toma la patena y eleva hacia la cruz la hostia que contiene. En la liturgia latina se utiliza pan ázimo, es…
Autor: INFOVATICANA
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