En la noche más santa del año, los católicos alemanes sintonizaron la tradicional Christmette transmitida en directo por la cadena pública ARD desde la iglesia de St. Maria en Stuttgart. Lo que esperaban era la adoración reverente del Niño Dios en el pesebre. Lo que vieron fue una aberración: en lugar del tierno Infante Jesús, la figura retorcida de un adulto recostado en paja, envuelto en una membrana húmeda y translúcida que simulaba un saco amniótico, retorciéndose como una criatura grotesca salida de una película de terror.
La «instalación artística» –obra de la joven artista Milena Lorek– pretendía, según el celebrante, Thomas Steiger, mostrar la «vulnerabilidad real» de la Encarnación: Jesús naciendo sin idealizaciones. «So viel Mensch war nie!» («¡Nunca hubo tanto hombre!»),…
Autor: INFOVATICANA
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