Si alguien te dice que la Iglesia ignora a las mujeres, conviene sonreír con calma, cerrar por un instante los debates de redes, los congresos, las tertulias culturales y los editoriales, y abrir un Nuevo Testamento, porque allí se encuentra la ironía más deliciosa: mientras el mundo moderno discute quién debe mandar, quién debe tener voz y cómo se mide la igualdad, los momentos más decisivos de la salvación descansan en mujeres, y lo han hecho desde siempre, de manera silenciosa, poderosa y absolutamente determinante, mostrando que la verdadera historia no se escribe con titulares, hashtags ni discursos mediáticos, sino con corazones valientes, fe firme y entrega callada, mientras los críticos más ruidosos ni siquiera se dan cuenta de que la revolución que realmente cambió la humanidad ya ocurrió hace siglos y tiene nombre de mujer.
Autor: Matilde Latorre de Silva
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