La moda es la moda, y Rupnik se puso de moda, al punto de que era inconcebible no tener alguna obra suya en donde fuera y como fuera. Busquen sin cansarse: Vaticano, Lourdes, catedrales, capillas, conventos. Más de 230 obras repartidas por todo el mundo. No soy experto en arte ni mucho menos, pero estaremos de acuerdo en que se trata de una estética original y que, ya ven, parece que se lo rifaban por el mundo entero. Para gustos, los colores y sobre el particular allá cada cual con sus prefencias, manías, complejos o necesidades. Qué boda sin la tía Juana y qué capilla, catedral o convento sin un Rupnik.
Hasta aquí cosa de estética y moda.
El problema es que el jesuita padre Rupnik, además de un artista, era un supuesto abusador según acusaciones procedentes de más de veinte mujeres, en su mayoría antiguas religiosas, que denuncian abusos sexuales, psicológicos y…
Autor: Jorge González Guadalix
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Los mensajes de Dios llegan en el momento menos esperado. Aunque muchas veces, hemos escuchado historias de conversión precedidas por fuertes acontecimientos, como accidentes o enfermedades, también existen conversiones, gracias…
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Comulgar en la boca en época de pandemia
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