El pasado domingo disfrutamos de un maravilloso Evangelio: Jn 21,1-19. San Juan nos habla simbólicamente con una profunda maestría. Relata lo que vivió, resaltando el lenguaje místico que nos permite entender que Dios no nos olvida. La Esperanza brilla en la noche cerrada, pero actualmente no somos capaces de darnos cuenta de ello. Preferimos cerrar los ojos a lo trascendente. Ya lo dice el Señor: «Yo soy la luz del mundo; el que me sigue no andará en tinieblas, sino que tendrá la luz de la vida» (Jn 8:12). ¿Vemos al Luz de Dios? Andamos cegados por las luces de neón que la sociedad nos vende como fundamentales para nuestra vida.
Autor: Néstor Mora Núñez
La cultura es el camino de la Nueva Evangelización
El objetivo del Papa San Juan Pablo II de involucrar a la cultura en la Nueva Evangelización fue la construcción de una civilización del amor como fuente de libertad y…
Hábitos del Padre Pío que todos los católicos podemos practicar
San Pío de Pietrelcina, más conocido como el Padre Pío, nos deja unos hábitos espirituales que debemos conocer para vivir una vida más cercana a Dios. Continúa leyendo este artículo…
El mundo necesita discípulos católicos contraculturales
¿Qué hay de ti y de mí? ¿Has muerto al pecado? ¿Vives para Dios? ¿Persigues la santidad? ¿Estás rezando íntimamente todos los días? ¿Proclamas el Evangelio? Estas son algunas de…



















