Quiere la tradición que el apóstol San Andrés fuera crucificado en una cruz en aspa o “decusata”, palabra que proviene de “decus”, “diez” en latín, por ser con una equis como los romanos representaban el diez. Pero por más que la tradición se halle muy consolidada, no parece acuñarse demasiado pronto.
Un libro del género de los apócrifos, los Hechos de Andrés, del s. II después de Cristo, que describe muy pormenorizadamente el martirio del hermano de Pedro, relata que a Andrés “le ataron los pies y las axilas, sin clavarle ni las manos ni los pies, y sin quebrarle las articulaciones”, pero en ningún momento afirma que la cruz tuviera forma de equis. La Leyenda Dorada de Jacobo de la Vorágine, verdadero clásico de la hagiografía cristiana escrito en 1264, tampoco se refiere a la especial forma de la cruz en la que Andrés…
Autor: En cuerpo y alma
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