Por Robert Royal
En 1776, el año en que Estados Unidos se independizó (y se fundó San Francisco), dos sacerdotes franciscanos, Atanasio Domínguez y Silvestre Vélez de Escalante, emprendieron un viaje desde lo que hoy es Santa Fe, Nuevo México, atravesando Arizona, Colorado y Utah, con la ayuda ocasional de guías nativos, hasta que las circunstancias los obligaron a regresar en Orem, Utah, el mismo lugar donde, la semana pasada, Charlie Kirk fue asesinado.
Su misión, por extraña que nos parezca hoy, era encontrar una ruta más corta desde Santa Fe hasta la misión franciscana en Monterrey, California —y, sin duda, preparar el terreno para la evangelización de las poblaciones nativas, que luchaban por sobrevivir en las áridas tierras del suroeste.
Hoy, la mayoría de las personas tiene poca idea de cómo llegó el catolicismo a los territorios que ahora conforman el…
Autor: The Catholic Thing
¿Cómo rezar cuándo nos abruma las preocupaciones?
Las emociones que acompañan a las crisis son a menudo descritas como una sensación similar a olas gigantes rompiendo tú alrededor. Por eso, en sus Ejercicios Espirituales, San Ignacio de Loyola proporcionaba el…
Jacinta Marto, la pastorcita que nos enseña el valor del sacrificio
El 20 de febrero se cumplió el centésimo aniversario de la muerte de Santa Jacinta Marto, la pastorcita de Fátima fallecida en Lisboa con solo diez años. Todos conocemos la…
Cómo afirmar la veracidad de los evangelios
Hay una técnica muy utilizada por los detectives para encontrar información que les ayude a armar el cuadro completo de una escena, es el Soporte Involuntario entre Testigos. Esta técnica…


















