El Domingo de Ramos abrimos la Semana Santa con una aparente contradicción: aclamamos a Jesús como Rey al entrar en Jerusalén y, pocos días después, lo veremos traicionado, humillado y clavado en la cruz (cf. Mt 21,1‑11; Mt 26–27). En esa entrada humilde, sobre un borrico, ya se revela su estilo: no viene a imponerse con fuerza, sino a entregarse por amor, llevando hasta el extremo la obediencia al Padre y la misericordia hacia nosotros (cf. Flp 2,6‑11).
Autor: Luis Javier Moxó Soto
Informe anual Planned Parenthood USA 2020, indica que asesinó a 383.000 bebés en abortos
Lo llamemos como lo llamemos es un asesinato, un asesinato del que luego se aprovecha todo, sangre, vísceras etc. para diversas industrias. No, nos podemos quejar los humanos del siglo…
Articulo Juan Manuel de Prada ‘Un Poco de Paciencia’
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Misericordia de Dios: Nunca se cansa de perdonarnos
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