El otro día tuve esos destellos o susurros de felicidad. Esos “aires” que aparecen repentinamente en un momento particular donde uno siente que es feliz, donde uno puede tocar por un momentito a la felicidad.
Y en ese instante, en mi interior, le estaba dando a gracias a Dios por ese momento tan hermoso y por todo lo que hace por mí y me visualicé dándole gracias a Él en el momento de la cruz. Cara a cara, diciéndole gracias por lo que hizo, por lo que hace, y que lo valoro y que quiero hacer de mi vida una vida que haga que valga la pena todo lo que Él atravesó por mí.
Siempre nos dicen, y es verdad, que todo lo que Jesús atravesó en la pasión lo hubiese hecho sólo por una persona, por cada uno de nosotros de forma individual, con nombre y apellido. Y me parece importante contemplar este misterio siempre, y especialmente en esta época de cuaresma.
¿Somos…
Autor: Luciana Rogowicz
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