Salvador se educó en Chicago, en una familia católica de origen hispano, y acudía de niño a la parroquia María Madre de Misericordia, con mucha oferta de servicios y sacramentos en español. De niño, a Salvador le gustaba la Biblia y participaba con gusto en los retiros juveniles.
Pero a partir de cierto momento, la vida parroquial ya no le encajó con el círculo de nuevos amigos que había hecho, que se reían de la fe. Un sacerdote le dijo que tenía que ser «o frío o caliente, no puedes quedar en medio». Y él optó por ser frío y alejarse de Dios y la vida cristiana.
Así, llegó con 17 años a Las Vegas, y durante diez años se volcó en un estilo de vida destructivo, hundido en la droga y el alcohol. «Me sentía como la oveja perdida», recuerda, contando su testimonio en Divine Renovation. «Podrían haberme matado o arrestado».
Hoy cree que en aquella época oscura,…
Autor: Pablo J. Ginés
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