Tengo 35 años y soy de los que, desde chico o pequeño, ha creído en Jesús, en la Iglesia, en todo lo que ello significa porque lo he experimentado y, además, me parece algo razonable, inteligente e interesante. El otro día, me dije, ¿ha valido la pena? Digo, porque obviamente como cualquier hijo de vecino he tenido mis dificultades, pero ¿ha valido la pena creérmelo?, ¿no habría sido mejor descubrirlo años después y así haberme ahorrado tanto recorrido? La realidad es que no. Cada uno tiene su proceso y, si bien a mí me tocó de niño, ha sido la mejor decisión creer en él y tratar, en lo posible, de hacer las cosas teniéndolo como eje o clave a seguir.
Autor: Carlos J. Díaz Rodríguez
¿Cómo rezar cuándo nos abruma las preocupaciones?
Las emociones que acompañan a las crisis son a menudo descritas como una sensación similar a olas gigantes rompiendo tú alrededor. Por eso, en sus Ejercicios Espirituales, San Ignacio de Loyola proporcionaba el…
Hábitos del Padre Pío que todos los católicos podemos practicar
San Pío de Pietrelcina, más conocido como el Padre Pío, nos deja unos hábitos espirituales que debemos conocer para vivir una vida más cercana a Dios. Continúa leyendo este artículo…
Existencia de DIOS: 16 Pruebas irrefutables (e innegables)
Recopilación de 16 pruebas empíricas y científicas de la existencia de Dios. ¿Existe Dios? ó ¿Todo ha sido creado por casualidad? La existencia de un Creador es una cuestión que…



















