El padre Gilles Rousselet nació en Estados Unidos, aunque reside en Francia desde muy pequeño, y, cada viernes, desde hace dos años, acompañado de unos pocos feligreses, organiza viajes semanales en su autocaravana a lo largo del territorio de su extensa parroquia rural de Saint Jean en Lomousin, en la diócesis de Limoges (centro de Francia).
Su misión no es otra que poder afianzar el vínculo entre la Iglesia y una población envejecida y especialmente alejada. Una respuesta al llamado del Papa Francisco de ir a las periferias. El portal LaVie cuenta la interesante historia de este cura «campista».
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Autor: Jesús M.C.
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