Las familias que florecen son aquellas que, casi sin darse cuenta, van llenando su casa de libros. No se trata únicamente de objetos de papel y tinta, sino de ventanas abiertas, de horizontes desplegados en la sala de estar, de herencias silenciosas que vienen de los abuelos y se transmiten a los nietos. Una casa sin libros puede parecer una caja en la que se sobrevive, pero una casa rebosante de libros es un hogar que acoge, que invita a mirar de cerca la vida, a contemplar su misterio en todas sus dimensiones.
Autor: Ignasi de Bofarull
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