En aquel tiempo, al acercarse Jesús a Jerusalén y ver la ciudad, le dijo llorando:
«¡Si al menos tú comprendieras en este día lo que conduce a la paz! Pero no: está escondido a tus ojos.
Llegará un día en que tus enemigos te rodearán de trincheras, te sitiarán, apretarán el cerco, te arrasarán con tus hijos dentro, y no dejarán piedra sobre piedra.
Porque no reconociste el momento de mi venida.»
Señor Jesús, ¿también por mi tendrás que llorar? Conoces mi vida pasada y presente y en cuántas ocasiones he caminado contra tu voluntad.
Quiero derramar las lágrimas que te muestren mi dolor de haberte ofendido, y te pido el llanto espiritual que me aparte de volver a ofenderte.
Quiero unirme a tu dolor por todos los que no reconocen tu venida, tus dones, tu redención. Líbranos, Señor Jesús,…
Autor: ReL
Los 18 beneficios de asistir a la Santa Misa
La misa es el encuentro con Dios Nuestro Señor, pero no sólo con Él, también con nuestro interior, haciendo que mejoremos cada día más como personas. Este encuentro con Nuestro…
Impresionantes evidencias de la presencia de Dios en el vino y el pan
Desde hace muchos años han ocurrido manifestaciones de Dios en el momento de la eucaristía. Se han desencadenado una serie de fenómenos, en diversos países de todo el mundo que…
No celebres Halloween, sino quieres rendir a Satán sin saberlo.
Los orígenes de Halloween se remontan a los ritos que se hacían los sacerdotes druidas celtas para ofrecer al dios de los muertos. En ellos sacrificaban a personas. Y nosotros los cristianos a quien servimos, celebramos, adoramos y amamos, es al Dios de los vivos… seguir leyendo


















