En el evangelio de hoy, Miércoles, 25 de febrero (Lc 11, 29-32), Jesús expresa un lamento conmovedor por la situación de un mundo cuyo corazón endurecido no se deja alcanzar por su amor. De este modo, cada uno de nosotros podemos sentirnos interpelados. La única solución, allí donde nuestra alma se encuentre, es volver a Cristo. Transformados, Jesús nos pone también a nosotros como testigos para nuestra generación. En este vídeo te explico todas las implicaciones del evangelio de hoy.
Autor: Valentín A. Lara
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