«Antes del accidente era creyente, pero, poco a poco, comencé a distanciarme de Dios. Dejé de ir a la iglesia y de rezar. Caí en malas compañías. Empecé a consumir drogas, beber alcohol y a ir a fiestas. Estuve gravemente enferma durante algún tiempo. Dejé de preocuparme por mí, hice todo lo posible por destruirme», comenta Irmina en el portal Trwajcie w milosci.
La polaca comenzó a interesarse por la magia negra, invocaba espíritus y acudía a adivinos. «Todo esto abrió la puerta al espíritu maligno… Estaba atrapada en graves pecados y tenía pensamientos suicidas. Dos semanas antes del accidente, quería suicidarme», explica.
Salí de mi cuerpo y vi cómo me operaban
El 7 de noviembre de 2015 acudió a un concierto que, sin saberlo, estaba organizado por una secta satánica. «En el camino choqué de frente con un coche que venía en dirección contraria. Grité…
Autor: ReL
La cultura es el camino de la Nueva Evangelización
El objetivo del Papa San Juan Pablo II de involucrar a la cultura en la Nueva Evangelización fue la construcción de una civilización del amor como fuente de libertad y…
La Nueva Era, una secta de cuidado
El reiki y la Nueva Era (New Age) se han extendido cada vez más por la sociedad buscando el bienestar físico y mental que producen. Conoce todos los detalles y…
5 maneras de oír lo que Dios te está diciendo
Dios siempre nos habla en diferentes momentos y de diferentes maneras. Esa es la premisa básica del libro Discernimiento del difunto Henri Nouwen, sacerdote católico romano, autor de 39 libros y…


















