En un siglo XXI definido por la inmediatez digital, la fragmentación de la atención y una profunda orfandad espiritual, el ser humano parece haber olvidado el lenguaje del silencio. Vivimos en una sociedad que, como bien señala Benedicto XVI, ha ganado en técnica pero ha perdido en sentido, sumida en una ansiedad que nos desconecta de nuestra propia historia. Sin embargo, en los márgenes de este ruido incesante, los muros de piedra de los antiguos monasterios siguen custodiando un secreto milenario que hoy, más que nunca, reclama nuestra atención.
Autor: Luis Javier Moxó Soto
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