En su poema La Saeta, Antonio Machado prefiere contemplar a Cristo no en el estatismo de la cruz, atrapado por el sufrimiento y por la muerte, sino en la libertad, en el movimiento y en la esperanza del Cristo que camina sobre las aguas: ¡Oh, no eres tú mi cantar! / ¡No puedo cantar, ni quiero/ a ese Jesús del madero, /sino al que anduvo en el mar!. Los poetas y don Antonio Machado en grado sumo – tienen licencia para preferir, según su sensibilidad, una u otra escena de la vida de Jesucristo. Pero es el mismo Jesús el que, con majestad divina, domina los elementos y calma el mar que sacudía la barca de Pedro, diciendo Yo soy que el Crucificado que, poco antes de exhalar el espíritu, gritó con voz potente: Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has abandonado?, una cita del Salmo 22 que expresa con toda su crudeza la angustia del justo, que, sin embargo, se…
Autor: Guillermo Juan Morado
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El cielo es la Plenitud de la comunión con Dios
Aprendamos un poco más sobre la comunión con Dios y cómo nos ayuda a mejorar nuestra vida y, al mismo tiempo, ayuda a mejorar la vida de los demás, porque…



















