Para un libro daría, explicar con detalle todo lo que llegué a sentir en los momentos previos a mi rendición. Ya no podía más. Era una carga tan pesada… Y nadie podía verla. Como un yugo enorme que no me dejaba avanzar; que me obligaba a mirar cabizbajo; que me oprimía el espíritu y me recordaba que mi destino era ese: mostrarme ante los demás y sentirme a mí mismo como un ser despreciable e indigno de ser amado. Sin embargo, había una pequeña voz… muy leve pero insistente, que me decía que ese no era mi estado natural.
Autor: Elena Lorenzo y Juan Pablo García
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