Hay una enfermedad espiritual que puede afectar al sacerdote sin que llegue a advertirla. No siempre nace de la vanidad, sino de una deformación pastoral aparentemente generosa. El sacerdote comienza a sentirse obligado a sostenerlo todo. Debe ser cercano, comprensible y acogedor; medir cada palabra, evitar silencios incómodos y procurar que nadie se sienta demasiado interpelado. Estas preocupaciones pueden ser legítimas. Pero, cuando la necesidad de agradar pierde su medida, el centro se desplaza. El sacerdote puede acabar más pendiente de los rostros que del altar, más atento a la aceptación que a la adoración y más preocupado por no incomodar que por introducir a las almas en el sacrificio de Cristo. El problema no es que sea visible. Por su ordenación actúa en nombre de Cristo y de la Iglesia. El problema comienza cuando esa visibilidad deja de ser…
Autor: Javier Navascués
5 maneras de oír lo que Dios te está diciendo
Dios siempre nos habla en diferentes momentos y de diferentes maneras. Esa es la premisa básica del libro Discernimiento del difunto Henri Nouwen, sacerdote católico romano, autor de 39 libros y…
No celebres Halloween, sino quieres rendir a Satán sin saberlo.
Los orígenes de Halloween se remontan a los ritos que se hacían los sacerdotes druidas celtas para ofrecer al dios de los muertos. En ellos sacrificaban a personas. Y nosotros los cristianos a quien servimos, celebramos, adoramos y amamos, es al Dios de los vivos… seguir leyendo
Existencia de DIOS: 16 Pruebas irrefutables (e innegables)
Recopilación de 16 pruebas empíricas y científicas de la existencia de Dios. ¿Existe Dios? ó ¿Todo ha sido creado por casualidad? La existencia de un Creador es una cuestión que…


















