Hay palabras que parecen intactas y, sin embargo, llegan gastadas. “Amor” es una de ellas. La repetimos tanto que casi deja de inquietarnos. Y, sin embargo, cuando se la mira de verdad, sin refugiarse en lo que creemos que significa, el amor —el verdadero— desborda cualquier intento de encasillarlo. No cabe en la emoción, ni se agota en la voluntad. Siempre va un paso más allá.
Autor: Matilde Latorre de Silva
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