No solemos confesarlo. Decimos otras cosas. Falta de paciencia. Cansancio. Mal día. Carácter fuerte. Pero rara vez decimos la verdad: he faltado a la caridad. Porque suena antiguo. Porque parece exagerado. Porque nos hemos acostumbrado a pensar que la caridad es solo dar limosna o ayudar cuando sobra tiempo. Y no. La caridad es otra cosa. Mucho más incómoda.
Autor: Matilde Latorre de Silva
La Iglesia al fin de los tiempos
Artículo realizado por el Padre Emmanuel André X. El Advenimiento del Juez Supremo Vano es intentar precisar la hora en que tendrá lugar el segundo advenimiento de Nuestro Señor,siendo como es…
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