El pasado 25 de agosto, el Papa León XIV recibió en la Sala Clementina del Palacio Apostólico a unos 360 monaguillos franceses que peregrinaban a Roma con motivo del Jubileo, acompañados por sacerdotes y obispos. En un ambiente de alegría y recogimiento, el Pontífice quiso unir la profundidad del misterio eucarístico con una invitación clara a cultivar en estos jóvenes el germen de una posible vocación sacerdotal.
Desde el inicio de su alocución, León XIV alentó a los monaguillos a aprovechar la experiencia jubilar como una ocasión privilegiada para hablar con Jesús en lo profundo de sus corazones, aprendiendo a reconocerlo como “su mejor y más fiel amigo”. Recordó que servir en la Misa no es un gesto rutinario ni un simple apoyo práctico, sino un servicio litúrgico de gran dignidad que los acerca de manera única al misterio de Cristo presente en la…
Autor: INFOVATICANA
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