El hombre de hoy como Moisés necesita acercarse a la montaña, a la presencia de Dios, para poder escuchar esos mandatos divinos, y tomar esas tablas que le hablan de la voluntad de Dios en su vida. Pero, el hombre de hoy rechaza la presencia de Dios en su existencia, no está capacitado para reconocer a Dios como aquel que quiere entrar dentro de él, porque no siente necesidad de él, y así rechaza ese designio de Dios para él, porque lo ve como algo impuesto y no como un bien que lo hace libre.
Autor: Belén Sotos
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