El 22 de octubre, memoria de san Juan Pablo II, la Iglesia proclama Lucas 12, 49-53. Jesús habla de un fuego que desea ver encendido y de una división que atraviesa incluso los vínculos más cercanos. Sus palabras no bendicen la violencia ni el enfrentamiento: revelan que la paz verdadera no consiste en evitar todo conflicto, sino en dejar que el amor de Dios purifique aquello que impide vivir como hermanos.
Autor: Luis Javier Moxó Soto
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