Cuando asola una descomposición social aguda, lo más grave no es que alguien no sea profeta en su tierra, peor aún es que una tierra no escuche a sus profetas. Tarde o temprano, serán profetas en tierra quemada. No obstante, si un profeta goza del don de la ubicuidad y la fama le precede tendrá la oportunidad de ser escuchado aunque para ese entonces su pueblo ya esté hecho jirones.
En una homilía veraniega idónea para desperezar el alma, decía el presbítero que lo que resalta a los santos (y por extensión se podría decir lo mismo de los profetas) es tener el honor de ser incómodos para los hombres de su tiempo, en referencia a aquellos que han acolchado en sus vidas las consignas temporales y que, arrastrados por la molicie, se han doblegado gustosamente ante los demonios de su época, marginando cínicamente la conciencia. Hombres necesitados del flagelo literario del…
Autor: Eduardo Gómez
Las 35 apariciones de la Virgen María
Descubre aquí las apariciones y el mensaje de las 35 apariciones de la Virgen María más conocidas que la Iglesia Católica reconoce, y también de otras reconocidas en diferente grado…
Articulo Juan Manuel de Prada ‘Un Poco de Paciencia’
Terminábamos nuestro artículo anterior con una observación muy atinada de Concepción Arenal, que nos alertaba sobre los males más pavorosos, que no son los que «las leyes condenan y la…
Milagros Eucarísticos de los últimos años
Probar la existencia de un milagro como tal puede ser una ardua labor que ha asumido la ciencia a fin de darnos respuestas. Uno de los milagros eucarísticos que más evidenciamos…..


















