El Domingo de Ramos la multitud aclama a Cristo, quien entra, montado en un borrico, triunfante a la ciudad. Unos días más tarde, el viernes de la Pasión, esa misma multitud torna las alabanzas en condenas.
¡Ah, cómo nos escandaliza la traición de la turba, que tan pronto vitorea como acusa! Sin embargo, nosotros, que decimos amar y reconocer a Jesucristo como nuestro Dios y Señor, no somos muy diferentes a la multitud que, mientras celebra al Cristo que multiplica los panes, al que cura y reconforta, se escandaliza ante el sufrimiento, la humillación y la ignominia de la cruz. No aceptamos que el Cristo de los milagros sea también el Cristo crucificado. Queremos conciliar a Cristo con el mundo en un falso cristianismo que, en lugar de abrazar la cruz, sigue los preceptos mundanos.
Por ello, promovemos una religión en la cual cabemos todos con nuestras “respetables…
Autor: Angélica Barragán
Impresionantes evidencias de la presencia de Dios en el vino y el pan
Desde hace muchos años han ocurrido manifestaciones de Dios en el momento de la eucaristía. Se han desencadenado una serie de fenómenos, en diversos países de todo el mundo que…
No celebres Halloween, sino quieres rendir a Satán sin saberlo.
Holywins, es la alternativa al culto a los demonios que celebramos cada primero de noviembre Tal vez muchos de nosotros hemos celebrado Halloween cuando éramos niños, porque nos parecía divertido…
Informe anual Planned Parenthood USA 2020, indica que asesinó a 383.000 bebés en abortos
Lo llamemos como lo llamemos es un asesinato, un asesinato del que luego se aprovecha todo, sangre, vísceras etc. para diversas industrias. No, nos podemos quejar los humanos del siglo…



















