Hay una expresión de mi tierra que siempre me ha parecido especialmente hermosa. Cuando un barco desaparece por la bocana del puerto, nadie dice simplemente que se ha ido. Decimos que ha salido a la mar. Puede parecer una diferencia sin importancia, pero encierra toda una manera de entender la vida. Porque salir a la mar nunca ha significado únicamente empezar una jornada de trabajo. Siempre ha sido aceptar que, durante unas horas, unos días o incluso varios meses, la vida queda confiada a una fuerza que el ser humano ha aprendido a conocer y a respetar, pero que jamás ha conseguido dominar del todo.
Autor: Matilde Latorre de Silva
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