Las palabras del Papa León XIV sobre el descenso de Cristo a los infiernos dan pie para abundante reflexión. ¿A quiénes descendió el Señor en el Sábado Santo y a quiénes liberó? No se ha de olvidar que de la condenación eterna no hay redención posible, eso fue sentenciado por la Iglesia en el caso del origenismo y su apocatástasis o salvación final de todos los condenados, demonios y hombres.
Según esto, Cristo no bajó a los infiernos para dar una segunda oportunidad a los condenados, de que pudieran optar por Él y salvarse, ni tampoco para llevarlos a todos al Cielo sí o sí.
La tradición ha enseñado que se trata de las almas de los justos anteriores a la venida del Verbo en la carne, que habían muerto en gracia de Dios, pero no podían todavía entrar al Cielo dado que todavía no se había obrado la Redención.
Autor: Néstor Martínez
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