Autor: Monseñor Héctor Aguer
En Lourdes, María se mostró a Bernadette con un Rosario en sus manos; pasaba las cuentas pero no se movían sus labios. Su gesto animó a la niña a rezar. Hoy la contemplamos como si estuviéramos viéndola, y oyendo que nos dice: «¿No estoy aquí yo, que soy tu Madre?».

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