Durante los últimos años se ha repetido una frase que ha ido calando en el lenguaje de tertulias, redes sociales y debates: “El dato mata al relato”. Suena contundente, casi definitiva. La frase tiene algo de tranquilizador porque nos recuerda que, por más discursos que se construyan, hay una realidad dura y objetiva que al final se impone. El dato sería la prueba irrefutable, la evidencia que no admite interpretación, mientras que el relato sería la historia que alguien cuenta, siempre subjetiva, parcial, sesgada.
Autor: Jesús María Silva Castignani
Impresionantes evidencias de la presencia de Dios en el vino y el pan
Desde hace muchos años han ocurrido manifestaciones de Dios en el momento de la eucaristía. Se han desencadenado una serie de fenómenos, en diversos países de todo el mundo que…
¿Cómo rezar cuándo nos abruma las preocupaciones?
Las emociones que acompañan a las crisis son a menudo descritas como una sensación similar a olas gigantes rompiendo tú alrededor. Por eso, en sus Ejercicios Espirituales, San Ignacio de Loyola proporcionaba el…
La Nueva Era, una secta de cuidado
El reiki y la Nueva Era (New Age), se han extendido cada vez más por la sociedad buscando el bienestar físico y mental que producen. Conoce todos los detalles y…



















