Hay páginas de la historia que nunca terminan de cerrarse, no porque el pasado regrese, sino porque lo que allí ocurrió sigue interpelando al presente con una fuerza que ni el tiempo ni la comodidad logran adormecer. Entre 1934 y 1939, alrededor de diez mil católicos —sacerdotes, religiosos y laicos— murieron por un motivo tan simple como radical: creer en Dios era incompatible con la lógica del odio ideológico que entonces se había vuelto norma. No murieron por intervenir en combates ni por alzar banderas políticas: murieron porque, en un contexto donde la fe se consideraba una amenaza, permanecieron siendo ellos mismos.
Autor: Matilde Latorre de Silva
Cómo afirmar la veracidad de los evangelios
Hay una técnica muy utilizada por los detectives para encontrar información que les ayude a armar el cuadro completo de una escena, es el Soporte Involuntario entre Testigos. Esta técnica…
No celebres Halloween, sino quieres rendir a Satán sin saberlo.
Holywins, es la alternativa al culto a los demonios que celebramos cada primero de noviembre Tal vez muchos de nosotros hemos celebrado Halloween cuando éramos niños, porque nos parecía divertido…
Mitos sobre el yoga, el budismo y otras prácticas espiritistas que te alejan de Dios
El padre Luzón advierte sobre los posibles peligros y consecuencias de involucrarse en estas prácticas desde una perspectiva cristiana. ¡Continúa leyendo y no te pierdas los detalles sobre los mitos…


















