Una parroquia de verano puede parecer, a primera vista, un lugar de paso: gente que viene y va, horarios ajustados, actividades reducidas, sensación de “modo vacaciones”. Y, sin embargo, precisamente en ese tiempo se juega mucho: para algunos será el único contacto con la Iglesia en todo el año, para otros una oportunidad de reavivar la fe, para la comunidad habitual un momento de descanso que puede convertirse en renovación. En este contexto, no hacen falta grandes proyectos para que una parroquia cambie; bastan pequeñas cosas, hechos sencillos, vividos con amor y continuidad.
Autor: Luis Javier Moxó Soto
Los 12 pasos que nos llevan a la esclavitud del orgullo, según San Bernardo
El orgullo adopta muchas formas y nos conduce sutilmente hacia la ruina espiritual. Descubre en este artículo los 12 pasos que nos esclavizan al orgullo, tal como los describe San Bernardo….
No celebres Halloween, sino quieres rendir a Satán sin saberlo.
Holywins, es la alternativa al culto a los demonios que celebramos cada primero de noviembre Tal vez muchos de nosotros hemos celebrado Halloween cuando éramos niños, porque nos parecía divertido…
Jacinta Marto, la pastorcita que nos enseña el valor del sacrificio
El 20 de febrero se cumplió el centésimo aniversario de la muerte de Santa Jacinta Marto, la pastorcita de Fátima fallecida en Lisboa con solo diez años. Todos conocemos la…


















