Me veo en la obligación de romper el silencio que prometí al señor director de este diario. Un silencio gozoso y esperanzado: uno ya no mira al pasado, ni se duele de los placeres idos y de las impotencias de la carne; ni se atormenta buscando volver a una luciferina eterna juventud. Tampoco rinde culto a un cuerpo cada vez más vulnerable y frágil. No, no. El único recuerdo que me hace llorar es el de mis pecados. Mi alegría, la del Cielo. Mi paz, la misericordia infinita del Buen Dios. Si una vida es poco para reparar, cuanto menos lo es una década de más o de menos. El mundo ha pasado con sus vanidades: humo perdido son los deseos, los proyectos, los logros, los seres queridos, ¿qué nos dio el mundo que no hayamos perdido? ¿Llorar perdidas? ¡No! Esperar las ganancias donde no hay gusano, ni polilla, ni herrumbre, ni miedo, ni odio, ni mentira, ni traición, ni…
Autor: La Columna del #CoronelPakez
El cielo es la Plenitud de la comunión con Dios
Aprendamos un poco más sobre la comunión con Dios y cómo nos ayuda a mejorar nuestra vida y, al mismo tiempo, ayuda a mejorar la vida de los demás, porque…
Los 18 beneficios de asistir a la Santa Misa
La misa es el encuentro con Dios Nuestro Señor, pero no sólo con Él, también con nuestro interior, haciendo que mejoremos cada día más como personas. Este encuentro con Nuestro…
Impresionantes evidencias de la presencia de Dios en el vino y el pan
Desde hace muchos años han ocurrido manifestaciones de Dios en el momento de la eucaristía. Se han desencadenado una serie de fenómenos, en diversos países de todo el mundo que…


















