Actualmente el acceso a internet nos permite tener, prácticamente, el mundo al alcance de la mano. Mas las indudables ventajas de esto se están viendo eclipsadas por graves peligros, no menos evidentes. Y es que, como es bien sabido, por internet navega una enorme cantidad de contenido pornográfico cuyo consumo produce, entre otras consecuencias negativas: disfunción, depresión, distracción constante, desinterés por actividades cotidianas, cosificación (especialmente de la mujer) y una distorsión de la sexualidad que muchas veces se materializa en conductas agresivas. Esto último no es de extrañar, ya que el 75% de dichos vídeos muestran alguna forma de agresión.
Asimismo, la pornografía provoca una adicción equiparable a la de las drogas, por lo que es común que, con el tiempo, el usuario desarrolle tolerancia; lo cual le lleva tanto a aumentar su consumo como a buscar material de…
Autor: Angélica Barragán

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