Decía Chesterton, con su habitual genialidad, que el catolicismo es la religión del vino, la cerveza y la carne, mientras que el protestantismo parece preferir el agua, el té y las galletas secas. Algo de razón debía tener, aunque quizá se quedaba corto. Porque la diferencia entre católicos y protestantes a la hora de enfrentar los placeres cotidianos de la vida —comida, bebida y sexo— no es meramente gastronómica, sino teológica.
Para el protestante clásico, heredero espiritual de Lutero y Calvino, la sospecha hacia el placer es prácticamente una obligación. El mundo y sus deleites parecen ser una trampa diseñada por el demonio para distraer del camino recto hacia la salvación. La comida debe ser frugal, la bebida moderada hasta el extremo de la abstinencia, y el sexo… bueno, si hay que hacerlo, será con austeridad germánica, poco frecuente y con cierta…
Autor: Carlos Balén
Profecías de la Virgen que se están cumpliendo ahora
Hace siglos, Nuestra Señora del Buen Suceso reveló profecías sobre los siglos XIX y XX que hoy se están cumpliendo con asombrosa exactitud. Cuando se dice que el tiempo de…
¿Sabes lo que sucede durante la celebración de la misa?
Te presentamos una selección de videos y contenido para que puedas conocer qué pasa mientras asistimos a misa, las cosas que suceden y que no podemos ver con nuestros ojos, pero que no por… seguir leyendo
Hábitos del Padre Pío que todos los católicos podemos practicar
San Pío de Pietrelcina, más conocido como el Padre Pío, nos deja unos hábitos espirituales que debemos conocer para vivir una vida más cercana a Dios. Continúa leyendo este artículo…

















