Decía Chesterton, con su habitual genialidad, que el catolicismo es la religión del vino, la cerveza y la carne, mientras que el protestantismo parece preferir el agua, el té y las galletas secas. Algo de razón debía tener, aunque quizá se quedaba corto. Porque la diferencia entre católicos y protestantes a la hora de enfrentar los placeres cotidianos de la vida —comida, bebida y sexo— no es meramente gastronómica, sino teológica.
Para el protestante clásico, heredero espiritual de Lutero y Calvino, la sospecha hacia el placer es prácticamente una obligación. El mundo y sus deleites parecen ser una trampa diseñada por el demonio para distraer del camino recto hacia la salvación. La comida debe ser frugal, la bebida moderada hasta el extremo de la abstinencia, y el sexo… bueno, si hay que hacerlo, será con austeridad germánica, poco frecuente y con cierta…
Autor: Carlos Balén
Informe anual Planned Parenthood USA 2020, indica que asesinó a 383.000 bebés en abortos
Lo llamemos como lo llamemos es un asesinato, un asesinato del que luego se aprovecha todo, sangre, vísceras etc. para diversas industrias. No, nos podemos quejar los humanos del siglo…
Ex ateos que comprobaron que Dios, tiene un plan perfecto para cada uno de nosotros
Muchas veces Dios espera y actúa sobre nosotros a través de terceras personas o sucesos que pueden parecer muy sencillos y no llaman nuestra atención. Y en realidad, su plan…
¿Cómo ayudar a las Almas de tu familia en el Purgatorio a llegar al Cielo?
“No basta ser santo ante los hombres, sino que hay que serlo delante de Dios. ¡Recen por mí!”. Palabras impactantes del Monseñor Marengo, Obispo de Carrara, a una religiosa de María Auxiliadora…

















