Recientemente, diversos agresores sexuales, acogiéndose a la llamada ley Trans, se han cambiado de sexo para eludir las consecuencias de la llamada ley de Violencia de Género. Se suman así a una legión de espabilados que ya se habían acogido al mismo recurso legal para obtener ventajas en oposiciones públicas, alcanzar subvenciones o disfrutar de un tratamiento penitenciario favorable. A simple vista, estos sujetos parecen estar incurriendo en lo que técnicamente se denomina «fraude de ley»; pero la ley Trans no es otra cosa sino un fraude legal en sí misma.
La llamada ley Trans consagra el poder del sujeto para convertir su voluntad en norma, de tal modo que su «identidad sentida» se convierta en identidad cierta, sin importar que las evidencias establezcan abrumadoramente lo contrario. La llamada ley Trans consagra la plena autonomía del sujeto, que se convierte en dueño…
Autor: Juan Manuel de Prada
Los hallazgos científicos que sugieren su autenticidad como reliquia de la Sábana Santa de Turín
Los partidos políticos españoles no quieren a los provida cerca de los abortorios. Les hemos hecho daño y van a por nosotros….seguir leyendo
Jacinta Marto, la pastorcita que nos enseña el valor del sacrificio
El 20 de febrero se cumplió el centésimo aniversario de la muerte de Santa Jacinta Marto, la pastorcita de Fátima fallecida en Lisboa con solo diez años. Todos conocemos la…
¿Cómo rezar cuándo nos abruma las preocupaciones?
Las emociones que acompañan a las crisis son a menudo descritas como una sensación similar a olas gigantes rompiendo tú alrededor. Por eso, en sus Ejercicios Espirituales, San Ignacio de Loyola proporcionaba el…



















