Hay misiones que no se explican en un decreto ni se miden en plazos pastorales. Se entienden solo cuando uno las ve con sus propios ojos. No me lo han contado: lo he visto. Y cuando eso ocurre, el laico —tan dado a veces al escepticismo práctico— no puede sino rendirse ante una evidencia incómoda para los prejuicios: un buen sacerdote puede cambiarlo todo.
Autor: Matilde Latorre de Silva
Los 12 pasos que nos llevan a la esclavitud del orgullo, según San Bernardo
El orgullo es un pecado que puede manifestarse de diversas formas y llevarnos por un camino de autodestrucción espiritual. Continúa leyendo este artñiculo para conocer cuales son los pasos que…
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Existencia de DIOS: 16 Pruebas irrefutables (e innegables)
Recopilación de 16 pruebas empíricas y científicas de la existencia de Dios. ¿Existe Dios? ¿todo ha sido creado por casualidad? La existencia de un Creador es un tema del que…



















