Anne Farrens, hoy activista provida y conferenciante, tenía 12 años cuando supo que había sido concebida en una agresión a su madre de un violador en serie. Para su madre, el aborto nunca fue una opción, pero ser consciente de ello determinó por completo el resto de su vida. Cuenta a Life Action que, pese al dolor, pudo “ver la mano de Dios” en todo el proceso. Su historia es un poderoso argumento en favor de la sanación, de la esperanza y de la vida, incluso cuando esta sobreviene al horror de una violación.
Autor: Religión en Libertad
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