Anne Farrens, hoy activista provida y conferenciante, tenía 12 años cuando supo que había sido concebida en una agresión a su madre de un violador en serie. Para su madre, el aborto nunca fue una opción, pero ser consciente de ello determinó por completo el resto de su vida. Cuenta a Life Action que, pese al dolor, pudo “ver la mano de Dios” en todo el proceso. Su historia es un poderoso argumento en favor de la sanación, de la esperanza y de la vida, incluso cuando esta sobreviene al horror de una violación.
Autor: Religión en Libertad
Informe anual Planned Parenthood USA 2020, indica que asesinó a 383.000 bebés en abortos
Lo llamemos como lo llamemos es un asesinato, un asesinato del que luego se aprovecha todo, sangre, vísceras etc. para diversas industrias. No, nos podemos quejar los humanos del siglo…
Los 12 pasos que nos llevan a la esclavitud del orgullo, según San Bernardo
El orgullo es un pecado que puede manifestarse de diversas formas y llevarnos por un camino de autodestrucción espiritual. Continúa leyendo este artñiculo para conocer cuales son los pasos que…
Milagros Eucarísticos de los últimos años
Probar la existencia de un milagro como tal puede ser una ardua labor que ha asumido la ciencia a fin de darnos respuestas. Uno de los milagros eucarísticos que más evidenciamos…..



















