En el Evangelio de este pasado domingo, hemos escuchado que Cristo nos señala el mandamiento principal, que no el único ni el que desecha a todos los demás. Siempre que leo o escucho este Evangelio me hago la misma pregunta: ¿Cómo amar al prójimo como a uno mismo, si no sabemos amarnos nosotros mismos? Los seres humanos tendemos a ser extremistas ideológicos. A veces despreciamos lo que somos o nos vanagloriamos de lo que no somos. ¿Aplicamos esto al amor al prójimo? Porque no es algo tan sencillo y directo.
Para amarse a sí mismo correctamente, hay que empezar por conocernos. Si nos conocemos, podremos amar la imagen y semejanza que llevamos con nosotros. Si nos conocemos bien, podremos reconocer humildemente, el pecado que distorsiona la imagen y semejanza divina. También es importante saber que no somos omnipotentes, sino limitados en todos los aspectos. No podremos…
Autor: La divina proporción

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