Por Francis X. Maier
La isla de Mozambique es un punto diminuto en Google Maps, un pequeño fragmento de tierra a dos millas de la costa oriental africana. Hoy es un apacible sitio declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO. También es un imán para turistas intrépidos. Una razón es su belleza. La otra es su historia. Hace quinientos años, fue un importante y fuertemente fortificado centro portugués de comercio y administración. Se ubicaba a medio camino entre Europa y los territorios portugueses en el Lejano Oriente, y por ello tenía un valor estratégico inmenso. Yo vi la isla por primera vez a comienzos de la década de 1970, mientras cubría las guerras coloniales de Portugal. Desde tierra firme, parecía el fin del mundo: una mezcla exótica de pobreza y riqueza decadente, flotando en el horizonte.
En aquel momento, sin embargo, eso no fue lo que despertó mi…
Autor: INFOVATICANA
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