Con frecuencia se plantean los temas del aborto y la inmigración en paralelo, sugiriendo que es necesario resolver ambos simultáneamente para evitar caer en la hipocresía moral. Sin embargo, esta equiparación es simplista y errónea. Aunque ambos temas despiertan fuertes emociones y tocan aspectos fundamentales de la vida, desde un punto de vista ético son profundamente diferentes.
Ambos temas están relacionados con la subsistencia y el bienestar, y nadie quiere que personas sufran o pierdan la vida. Sin embargo, al analizar las acciones implicadas en cada uno, descubrimos que obedecen a tipos distintos de principios morales. En términos de ética, el aborto cae dentro de los preceptos negativos (lo que no se debe hacer), mientras que el tema de la inmigración se vincula a los preceptos positivos (lo que deberíamos hacer).
Un principio ético compartido: hacer el bien y…
Autor: Francisco José Ramiro García
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