Se acababan de marchar las familias con sus niños recién comulgados. Una misa cuidada, con el templo como un sol y las familias emocionadas al ver cómo sus hijos recibían por ver primera a Jesús sacramentado. Hora de recoger la iglesia, barrer… esas cosas. Rafaela siempre dispuesta. Lo que sea.
– Bueno, cura, por lo menos lo que hayan dado las familias nos vendrá bien.
– Je.
– ¿Je?
– Ahí tienes los sobres que les repartí pidiendo un donativo. Ábrelos tú si quieres.
Autor: Jorge González Guadalix
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